
Mientras juego a la rayuela, de la mano de Cortázar, viajo un rato a Paris y sin escalas a Once, sin embargo acá en mi cama y entre líneas tomo conciencia de mi cuerpo. Bajo el pijama, los pechos libres del corpiño, se sienten el uno al otro,los pezones despiertan al roce del algodón y erizados interrumpen el hilo de la lectura.
Leo mejor desde que escribo, y dejo de leer para tocar mi piel desnuda. Vuelvo a ser virgen, una vez más, a la espera de esas manos que me vuelvan a conocer. Cómo será ese nuevo amor? Meterá sus manos en mis pechos o solamente dibujará el contorno de mis caderas, se tomará el tiempo para deslizar la ropa interior por mis piernas o la correrá apenas para pasar su lengua? Inmaculada a esas nuevas maneras santa y perturbadora como una hoja nueva. Apenas fonemas a la espera de un nuevo idioma, simplemente notas sueltas, que no forman un poema. El libro en mis manos después de haberme acariciado… leo mejor desde que espero y viajo, rayuela un nuevo capítulo, el cielo, y mis manos, mis pechos, mis caderas y mis sueños, el infierno, leo con el cuerpo.
jueves 22 de julio de 2010
" LEYENDO "
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


2 comentarios:
Vivi es muy fuerte estando solo en un cuarto de hotel ,en el exterior.
Debo dejar mis ratones para mi regreso.
Muy bueno, abrazo de gol.
Iosele!!! tarjeta verde a tus ratones! que tengas un viaje divino!! Me alegro que te guste! Beso
Publicar un comentario en la entrada