Una fiesta, la noche, humo y no puedo escuchar lo que los labios enuncian, me pierdo en el sonido que vibra y embotados mis oídos solo son receptores de un ritmo que sube desde el piso a mis pies y bailo. La música de la disco es una canción sin fin. Humo, velado continuo, nicotina en mi pelo, en mis pulmones y los cuerpos que saltan, me empujan, me tocan, me rozan. Alientos que son alcohol, que son cálidos y a la vez repulsivos. Sonrío, las luces y las bolas de cristal. Espejismos de estrellas dentro de un espacio pequeño y contraído. Un cielo infernal de manos que se elevan, se distienden y rápidamente se tensan. Miro a todos, sus ojos brillantes, sus facciones que solo son de alegría y seducción. Me miran, me siento dentro de un juego sin reglas, y me empiezo a mover solo para atraer. Observo directo a los ojos, intimido, seduzco y empiezo a tomar conciencia del roce con los demás, hombres, mujeres, pasan cerca de mi, con los cigarrillos en alto, me tocan y me gusta. Dos hombres de color, bailan solos, me pego a la espalda de uno, mientras me muevo sin pudor, él lo notaría? Lo nota mi cuerpo. Vestida para ser desnudada, sin mostrar todo, enseñando demás. La boca pintada, brillante a la luz de laser. Sólo soy una persona más dentro de un tumulto de algarabía, sin embargo no estoy ahí. Estoy en un estado de deseo profundo, latiendo mi sangre, atenta, despierta, entregada al placer. Estoy teniendo sexo con todos y cada uno de los cuerpos que me tocan, hombros húmedos, manos firmes que me toman la cintura, miradas, la fiesta de los sentidos. Un toillete pequeño, demasiada gente, se cómo empezó y como va a terminar. Pero por el momento, apretada contra tu vientre, tengo en mi boca tu miembro y te bebo.
lunes 23 de agosto de 2010
" DISCO "
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2 comentarios:
Muy bueno! Segui asi.
Gracias Cristian!
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