
Pequé de lujuria al tenerte en mi boca, con mi lengua, con mis dientes. Pequé al tragar cada fluido, cada suspiro. Seguramente condenada por saber de memoria cada lunar, y los hoyuelos, los recovecos de tu carne. Tu piel, tu ser y tu sabor. Me envenené de vos cada mañana y cada noche de locura. Pequé cuando te ibas de mi cama y debía repetir entre las sabanas cada movimiento en los recuerdos. Intuí tu desdén, sin embargo, te tuve por lujuria, porque cuando me tocabas no era a vos a quien sentía sino a tu oculta vida, me acostaba con vos y con todos tus fantasmas, espectros calientes de hombres y mujeres. Si con tu lengua cálida intentabas germinar mi vientre, eras mujer, eras fantasma y al mismo tiempo con tus manos ásperas manoseabas mis pezones como si el fantasma de un camionero hubiera llegado hasta mi cama. Un espectro bien provisto observaba desde la ventana, como había solo dos y parecíamos una bandada. Con cuatro manos un miembro y mi entrepierna, tu cola, la mía pecamos de lujuria desde el mismo día en que mi cuerpo te dio la bienvenida.
sábado 4 de septiembre de 2010
PECADOS CAPITALES: " LUJURIA "
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2 comentarios:
Con vos amor... toda...todo....sin limite....
la verdad excelente relato.
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